¿les gusta? algo para compartir. con todos.y hacer unos minutos de lectura?

 


ALBA

Mi corazón oprimido
Siente junto a la alborada
El dolor de sus amores
Y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
Semilleros de nostalgias
Y la tristeza sin ojos
De la médula del alma.
La gran tumba de la noche
Su negro velo levanta
Para ocultar con el día
La inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos
Cogiendo nidos y ramas
Rodeado de la aurora
Y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
Muertos a las luces claras
Y no ha de sentir mi carne
El calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
En aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
Como una estrella apagada.

Granada, abril de 1919- Federico Garcia Lorca.

Siento una gran admiración, por este poeta español, y deseaba compartir este verso con ustedes!

gracias por estar ahí
Nolvis: encantada leería alguna de las poesias, de esos mejores poetas que conoces…

Me encanta la poesia… y no dudo que sobre gusto no hay colores….

cuando quieras hacerme, conocer alguno lo leere gustosa ,
un saludo grande para Ti y gracias por responder!

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5 Respuestas a “¿les gusta? algo para compartir. con todos.y hacer unos minutos de lectura?”

Hola Carmele,

Es un poema muy bello, como todo lo que escribió Lorca.
Gracias por compartirlo en este espacio.

Un abrazo
=)

Hola Carmele !

Esta muy bonito tu poema..aunque yo prefiero los poemas y rimas de Gustavo Adolfo Becquer..ayy son lo maximo !!

Suerte !!

Hay mejores poetas.

siempre es bueno el silencio y mirar dentro de uno9+

Es lindo, yo te comparto este de Jaime Sabines, que a mi gusto es de los mejores…

No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.